
Nació en Hazlehurst (Misisipi, EE. UU.) el 8 de mayo de 1911 y falleció Greenwood (Misisipi) el 16 de agosto de 1938. Es considerado uno de los más grandes intérpretes de blues de toda la historia, a pesar de su temprana muerte, a los 27 años, y de haber dejado grabadas sólo 29 canciones.
Nació en la población de Hazlehurst (estado de Misisipi). La fecha más aceptada de su nacimiento es el 8 de mayo de 1911, aunque probablemente este año sea erróneo. En febrero de 1929 contrajo matrimonio con Virginia Travis, de 16 años. Poco después ella quedó embarazada y finalmente murió en el parto junto con su criatura en abril de 1930. Johnson se casó por segunda vez con Esther Lockwood, madre de Robert Lockwood Jr., que más tarde se convertiría también en intérprete de blues, siguiendo las huellas de su padrastro.

Después de varios años actuando por todo el sur de EE. UU., tuvo la oportunidad de dejar registradas sus 29 legendarias canciones. Son 42 grabaciones (13 de los temas fueron grabados 2 veces), registrados en dos sesiones de grabación: la primera en San Antonio (Texas), los días 23, 26 y 27 de noviembre de 1936; la segunda en Dallas (Texas), el 19 y el 20 de junio de 1937.
Su muerte ocurrió en circunstancias extrañas. Se cuenta que fue envenenado con whisky por un marido celoso, dueño de un bar en el que Johnson actuaba. Algunos dicen que murió de neumonía, otros que de sífilis. Su certificado de defunción apunta que falleció el 16 de agosto de 1938, en Greenwood, estado de Misisipi y que no hubo autopsia.
Cuenta una conocida leyenda que Robert Johnson vendió su alma al diablo en el cruce de la autopista 61 con la 49 en Clarksdale (Misisipi), a cambio de interpretar el blues mejor que nadie.

Yendo un paso más allá de la simple evolución floklórica, las letras de sus canciones conforman un imaginería personal en que se mezclan motivos religiosos, sexuales y festivos que impactan al oyente gracias a una singular precisión poética. En sus canciones emerge un universo personal de expresión y creatividad, no la mera reiteración de clichés tradicionales. Su inimitable estilo vocal, salpicado de escalofriantes falsetes, su generoso sentido de la libertad interpretativa (se han conservado algunas tomas alternativas de sus canciones, que muestran versiones radicalmente distintas de una misma canción en cuestión de minutos, como en el caso de Come on in my kitchen) han hecho de él una isla aparte en la historia del blues.

La técnica guitarrística de Robert Johnson se basa en una evolución del estilo sincopado de Son House, en el que un florido lenguaje de tresillos, glisandos y contrapuntos dialogan con la voz solista sobre un compás 4/4 de la que se encarga el pulgar, martilleando las bordonas.
Puede considerarse a Robert Johnson, junto a Blind Willie Johnson, como el gran maestro de la guitarra slide (o bottleneck, técnica consistente en pisar las cuerdas sobre el mástil no con los dedos de la mano izquierda, sino frotándolas con un tubo de metal o cuello de botella —bottleneck—, obteniendo un sonido punzante y sinuoso típico de la música afroamericana primitiva).


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